Ya sabemos que cuando hablamos de “casos” en latín nos referimos a cada una de las formas que puede adquirir una misma palabra dependiendo de la función sintáctica que ejerza en la oración. El término procede del verbo latino cado, cecidi, casum, (en realidad se trata de una traducción del término griego πτῶσις ) así que podríamos traducirlo como “caída”.
¿Por qué le dieron los antiguos este nombre? Pues porque comparaban las diferentes formas de la declinación latina con las distintas caras que puede adoptar un dado cada vez que cae al ser arrojado en el juego. Pues bien, nos hemos puesto a la tarea, tijeras y pegamento en mano, para construir nuestro propio dado de casos. Aquí está el resultado.